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domingo, 23 de noviembre de 2014
jueves, 6 de noviembre de 2014
RELATIVISMO
Relativismo
Con el término relativismo nos referimos, en
general, a toda posición filosófica que niega la existencia de verdades
absolutas, ya sea en el ámbito del conocimiento, de la moral o de la
metafísica. Se considera que fue Protágoras de Abdera el primer defensor del
relativismo, reflejado en su afirmación "el hombre es la medida de todas
las cosas: de las que son, en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto
que no son". El relativismo es una doctrina
filosófica que niega que existan verdades o conocimientos de tipo
universal, sino que son relativas, subjetivas, dependientes del contexto o de
la cultura.
No habría verdaderas universales u objetivas, como sí sostiene el objetivismo.
El relativismo cultural es una corriente de pensamiento que postula la idea de
que cada cultura debe entenderse dentro de sus propios términos y subraya la
imposibilidad de establecer un punto de vista único y universal en la
interpretación de las culturas. En la posición contraria, se sitúa el universalismo
cultural —de cariz positivista— que afirma la existencia de valores,
juicios morales y comportamientos con valor absoluto y, además, aplicables a
toda la humanidad.
E. Sapir y B. L. Whorf, defendieron la idea —la
llamada hipótesis de Sapir-Whorf, enunciada en 1940— de que la estructura de la
lengua usada habitualmente por un hablante influye en su manera de pensar y de
comportarse. Según esta hipótesis, algunas ideas y conceptos culturales son
difíciles de traducir a otra lengua, debido a que las diferencias de estructura
de las lenguas implicadas limitan la traducción. Sapir estaba convencido de que
la lengua es una condición indispensable para el desarrollo de la cultura y
Whorf afirmaba que la estructura de cualquier lengua contiene una teoría de la
estructura del universo, que se hace evidente en la comparación de lenguas y
culturas diferentes de la propia. Esta hipótesis fue objeto de variadas y
encendidas críticas surgidas de la atmósfera positivista imperante en esos
años, en los que la idea de la lengua como determinante del pensamiento era
inaceptable. En la actualidad, la imposibilidad de traducción de conceptos de
una lengua a otra o la falta de entendimiento entre hablantes de diferentes
lenguas se explica con la pertenencia a diferentes maneras de ver e interpretar
los acontecimientos de dichos hablantes y no por la diferencia de estructuras
de las lenguas implicadas.
El relativismo ético proclama, que dado que las creencias
morales son relativas a cada cultura, lo correcto o incorrecto va a depender de
lo que cada sociedad así considere. Los enunciados éticos carecen de
contenido cognitivo, y por lo tanto no son ni verdaderos ni falsos. Se originan
en las emociones y en las actitudes de quienes los emiten. Ninguna cultura por
lo tanto puede imponer sus normas éticas sobre otras por considerarlas
superior.
El relativismo lingüístico sostiene la influencia de la lengua materna sobre el
modo de razonamiento de las personas, haciendo que dependa de qué lengua se
hable de modo originario, cómo pensemos y veamos el mundo.
La máxima crítica
que recibe el relativismo es que aseguran como verdad absoluta, la inexistencia
de verdades absolutas; por lo cual esa afirmación también debería tomarse como
relativa.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Epistemología: escepticismo y duda metódica
1. cuestión epistemológica. ¿Es
posible conocer?
Escepticismo: Teoría
filosófica según la cual no
es posible el conocimiento y de todo cabe plantear alguna duda.
Del término griego sképsis(indagación, revisión, duda). El
escepticismo niega toda posibilidad de conocer la verdad. El escepticismo mantiene que no
es posible el conocimiento. Del mismo modo que ocurre
con el relativismo, cabe ser escéptico de un modo radical o aceptar el
escepticismo respecto de ciertas regiones de realidad y la posibilidad de adquirir
ciencia o conocimiento respecto de otras. Por ejemplo, se puede ser escéptico
en temas de religión (agnóstico) y sin embargo creer en la posibilidad del
conocimiento del mundo físico, como ocurre en la actualidad en muchos
científicos. En la filosofía presocrática el escepticismo fue una teoría poco
aceptada pero también tuvo sus defensores. El movimiento sofista tendía más al
relativismo y escepticismo que al objetivismo. Las siguientes tesis del sofista
Gorgias expresan de modo rotundo este punto de vista: “nada existe; si algo
existe, no puede ser conocido por los hombres; si se puede conocer, no se puede
comunicar y explicar a los demás”.
Duda Metódica (O Hiperbólica): Método
seguido por Descartes para la comprobación de la verdad de sus creencias
y el descubrimiento de una verdad absolutamente indudable.
Fases de la duda metódica:
1. Primer momento (la duda propiamente dicha):
“pérdida del mundo”
a) duda de los sentidos:
· los sentidos nos han engañado en muchas ocasiones: pone en cuestión
sólo actos concretos de percepción, aquellos que no se dan en condiciones
favorables;
· el sueño es indistinguible de la vigilia: pone en
cuestión la totalidad de actos de percepción;
b) duda de la razón:
· Dios nos ha podido hacer de tal modo que nos engañemos siempre (hipótesis
del genio maligno): pone en cuestión la totalidad del ejercicio de la
razón, incluida la intuición de las verdades matemáticas;
c) conclusión de la duda: podemos
dudar de los sentidos y de la razón, podemos dudar de la existencia de los cuerpos
–incluido el propio– , de las otras personas y sus mentes, de las verdades de
la experiencia ordinaria y del sentido común, podemos dudar de las ciencias
–incluida las matemáticas–
2. Segundo momento: descubrimiento del cogito
a)
la proposición “pienso, luego existo” no puede dudarse en absoluto;
b) podemos aceptar que existimos, y que existimos como seres o
cosas pensantes.
miércoles, 29 de octubre de 2014
La apuesta de Pascal
En
el juego de la creencia en la existencia de Dios hay dos posibilidades: Dios existe
o no existe. En este caso la razón, por sí sola no puede determinar nada, así
como, cuando se juega una partida a cara o cruz, nadie puede afirmar quien
ganará. En este juego supremo no existe la posibilidad de no jugar, lo que otorga especial dramatismo a la pregunta ¿cómo elegir? Existe la posibilidad de
que Dios exista. Si apostamos a que Dios existe entonces apostamos a una
ganancia infinita pero, si perdemos la apuesta, ¿qué podemos perder? La
respuesta es: nada porque Dios no existe. Si, por el contrario, apostamos a que
Dios no existe, no hay nada para ganar y una eternidad para perder si se diera
el caso de que Dios existe. En cualquiera de los dos casos la apuesta supone
una toma de decisión bajo incertidumbre.
El escepticismo y la duda metódica
1. cuestión epistemológica. ¿Es
posible conocer?
Escepticismo: Teoría
filosófica según la cual no
es posible el conocimiento y de todo cabe plantear alguna duda.
Del término griego sképsis(indagación, revisión, duda). El
escepticismo niega toda posibilidad de conocer la verdad. El escepticismo mantiene que no
es posible el conocimiento. Del mismo modo que ocurre
con el relativismo, cabe ser escéptico de un modo radical o aceptar el
escepticismo respecto de ciertas regiones de realidad y la posibilidad de
adquirir ciencia o conocimiento respecto de otras. Por ejemplo, se puede ser
escéptico en temas de religión (agnóstico) y sin embargo creer en la
posibilidad del conocimiento del mundo físico, como ocurre en la actualidad en
muchos científicos. En la filosofía presocrática el escepticismo fue una teoría
poco aceptada pero también tuvo sus defensores. El movimiento sofista tendía
más al relativismo y escepticismo que al objetivismo. Las siguientes tesis del
sofista Gorgias expresan de modo rotundo este punto de vista: “nada existe; si
algo existe, no puede ser conocido por los hombres; si se puede conocer, no se puede
comunicar y explicar a los demás”.
Duda Metódica (O Hiperbólica): Método
seguido por Descartes para la comprobación de la verdad de sus creencias
y el descubrimiento de una verdad absolutamente indudable.
Fases de la duda metódica:
1. Primer momento (la duda propiamente dicha):
“pérdida del mundo”
a) duda de los sentidos:
· los sentidos nos han engañado en muchas ocasiones: pone en cuestión
sólo actos concretos de percepción, aquellos que no se dan en condiciones
favorables;
· el sueño es indistinguible de la vigilia: pone en
cuestión la totalidad de actos de percepción;
b) duda de la razón:
· Dios nos ha podido hacer de tal modo que nos engañemos siempre (hipótesis
del genio maligno): pone en cuestión la totalidad del ejercicio de la
razón, incluida la intuición de las verdades matemáticas;
c) conclusión de la duda: podemos
dudar de los sentidos y de la razón, podemos dudar de la existencia de los
cuerpos –incluido el propio– , de las otras personas y sus mentes, de las
verdades de la experiencia ordinaria y del sentido común, podemos dudar de las
ciencias –incluida las matemáticas–
2. Segundo momento: descubrimiento del cogito
a)
la proposición “pienso, luego existo” no puede dudarse en absoluto;
b) podemos aceptar que existimos, y que existimos como seres o
cosas pensantes.
domingo, 12 de enero de 2014
Unidad 4. Materiales. Demostración de la existencia de Dios.
ACTIVIDAD: RESUMEN Y ANÁLISIS DEL TEXTO.
René Descartes: prueba cosmológica de la existencia de Dios
Por «Dios» entiendo una sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omnisciente, omnipotente, que me ha creado a mí mismo y a todas las demás cosas que existen [si es que existe alguna]. Pues bien, eso que entiendo por Dios es tan grande y eminente, que cuanto más atentamente lo considero menos convencido estoy de que una idea así pueda proceder sólo de mí. Y, por consiguiente, hay que concluir necesariamente, según lo antedicho, que Dios existe. Pues, aunque yo tenga la idea de sustancia en virtud de ser yo una sustancia, no podría tener la idea de una sustancia infinita, siendo yo finito, si no la hubiera puesto en mí una sustancia que verdaderamente fuese infinita.
Y no debo juzgar que yo no concibo el infinito por medio de una verdadera idea, sino por medio de una mera negación de lo finito [así como concibo el reposo y la oscuridad por medio de la negación del movimiento y la luz]: pues, al contrario, veo manifiestamente que hay más realidad en la sustancia infinita que en la finita y, por ende, que, en cierto modo, tengo antes en mí la noción de lo infinito que la de lo finito: antes la de Dios que la de mí mismo. Pues ¿cómo podría yo saber que dudo y que deseo, es decir, que algo me falta y que no soy perfecto, si no hubiese en mí la idea de un ser más perfecto, por comparación con el cual advierto la imperfección de mi naturaleza?
R. Descartes, Meditaciones metafísicas, Alfaguara, Madrid, 1977, p. 39.
René Descartes: prueba cosmológica de la existencia de Dios
Por «Dios» entiendo una sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omnisciente, omnipotente, que me ha creado a mí mismo y a todas las demás cosas que existen [si es que existe alguna]. Pues bien, eso que entiendo por Dios es tan grande y eminente, que cuanto más atentamente lo considero menos convencido estoy de que una idea así pueda proceder sólo de mí. Y, por consiguiente, hay que concluir necesariamente, según lo antedicho, que Dios existe. Pues, aunque yo tenga la idea de sustancia en virtud de ser yo una sustancia, no podría tener la idea de una sustancia infinita, siendo yo finito, si no la hubiera puesto en mí una sustancia que verdaderamente fuese infinita.
Y no debo juzgar que yo no concibo el infinito por medio de una verdadera idea, sino por medio de una mera negación de lo finito [así como concibo el reposo y la oscuridad por medio de la negación del movimiento y la luz]: pues, al contrario, veo manifiestamente que hay más realidad en la sustancia infinita que en la finita y, por ende, que, en cierto modo, tengo antes en mí la noción de lo infinito que la de lo finito: antes la de Dios que la de mí mismo. Pues ¿cómo podría yo saber que dudo y que deseo, es decir, que algo me falta y que no soy perfecto, si no hubiese en mí la idea de un ser más perfecto, por comparación con el cual advierto la imperfección de mi naturaleza?
R. Descartes, Meditaciones metafísicas, Alfaguara, Madrid, 1977, p. 39.
Ateísmo y demostraciones de la existencia de Dios
Argumentos sobre la
existencia de Dios
·
Argumento ontológico de San Anselmo (Descartes).
·
Argumento del diseño o físico-teológico (William
Paley).
·
Argumento cosmológico o vía de la contingencia
de Tomás de Aquino.
·
Vía de la causalidad de Tomás de Aquino.
·
La apuesta de Pascal.
El Ateísmo
·
Ludwig Feuerbach.- Dios no ha creado el mundo,
sino que Dios es una creación humana.
·
Karl Marx.- “La religión es el opio del pueblo”.
La religión es un instrumento de la clase dominante para ejercer su poder sobre
la clase dominada.
·
Friedrich Nietzsche.- “Dios ha muerto”.
·
Sigmund Freud.- La religión es producto de la
frustración. No es más que una neurosis colectiva.
lunes, 18 de noviembre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
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