lunes, 18 de septiembre de 2017

Noción: Los prisioneros y las sombras



NOCIÓN: Los prisioneros y las sombras

Según narra el mito de la caverna, los prisioneros se encuentran encadenados desde su nacimiento. Si la caverna representa el mundo sensible, los prisioneros simbolizan a los hombres ignorantes que viven confortablemente en su mundo de prejuicios (ligaduras) constituido por el mero conocimiento sensorial. Así pues, perciben una falsa realidad aunque ellos la consideran verdadera.   

Platón nos explica los grados de conocimiento y de realidad mediante la alegoría de la línea. Representemos en una línea recta los dominios de lo sensible y lo inteligible. Sobre la parte de la línea que representa el mundo sensible tendremos dos divisiones: la primera correspondiente a las imágenes de los objetos materiales -sombras, reflejos en las aguas o sobre superficies pulidas- y la segunda correspondiente a los objetos materiales mismos, a las cosas o fenómenos -obras de la naturaleza o del arte-. Los grados de conocimiento: eikasia o conjetura y pistis o creencia, se corresponden con las sombras y los objetos del mundo sensible, respectivamente. Y proporcionan opinión o doxa. La doxa es inferior a la episteme o conocimiento racional. Y dentro de la doxa, la eikasia es el nivel más bajo de conocimiento, el cual coincide con el nivel inferior de la realidad.  Los prisioneros se encuentran en el ámbito de la doxa, es decir, en el mundo sensible: material, corruptible y sometido a un perpetuo devenir. Desde su nacimiento perciben sólo las sombras proyectadas sobre el muro. No conocen la verdadera realidad (Ideas) sino una copia (sombras) de la copia (objetos o fenómenos).

Platón introduce, influido por los pitagóricos, la idea de alma, que es novedosa en la cultura griega. El alma, preexistente al cuerpo, es eterna y su lugar natural es el mundo suprasensible de las ideas. El prisionero representa ese estado en el que el cuerpo es la cárcel del alma, constituye un estorbo para ella, pues las pasiones  la arrastran impidiéndole la contemplación de las ideas. El cuerpo pertenece al mundo sensible, es, por tanto, imperfecto, sus conocimientos son meras sombras (eikasia) de la verdadera realidad, que no se capta con los sentidos, sino con la razón. El alma tiene como tarea el conocimiento de lo que es eterno e inmutable. Pero el alma, prisionera del cuerpo, como el “prisionero” en la caverna, añora el mundo inteligible y desea volver de nuevo él. Para ello, debe liberarse del cuerpo y sus pasiones, como el “prisionero” de sus ligaduras. La salida del prisionero de la caverna coincide con el proceso de purificación (catarsis) que debe experimentar el alma para volver al mundo inteligible. De igual modo, sobre la parte de la línea que representa el mundo inteligible, la primera división corresponderá a las imágenes (objetos lógicos y matemáticos), y la segunda a los objetos reales, las Ideas. Estos dos grados de conocimiento: dianoia y noesis,  proporcionan ciencia o episteme. El verdadero conocimiento debe tratar sobre el ser, no sobre el devenir, y no puede estar sometido a error, ha de ser necesario. El conocimiento sensible, propio del prisionero o ignorante no es verdadero conocimiento ya que su objeto no son las ideas, inmutables y eternas, sino los fenómenos, mutables y perecederos: las imágenes u objetos, representados en el Mito de la caverna por las “sombras”. 

Desde el punto de vista político, la caverna representa una polis que no se ajusta al ideal de Estado justo. Y el prisionero simboliza el ciudadano sometido a un gobierno injusto. El ideal de Polis ideal exige que el prisionero liberado (el filósofo) retorne a la caverna a fin de liberar a sus compañeros y los integre en una forma de gobierno que transforme la caverna en república: una polis en la que los filósofos gobiernen constituyendo un régimen aristocrático basado en la armonía entre las tres clases sociales propuestas por Platón según el tipo de alma predominante: gobernantes (alma racional), guardianes (alma irascible) y trabajadores (alma concupiscible).

TEMA: LA TEORÍA DE LAS IDEAS




PLATÓN

TEMA: La Teoría de las Ideas

La teoría de las Ideas representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento. No se encuentra formulada como tal en ninguna de sus obras, sino tratada, desde diferentes aspectos, en varias de sus obras de madurez como La República, Fedón y Fedro. En la República, la teoría de las Ideas se convierte en el fundamento epistemológico y ontológico de la doctrina del intelectualismo moral que está en la base de la propuesta política de Platón. El régimen resultante del gobierno de los filósofos es una aristocracia de sabios capaces de establecer un Estado justo ya que saben o conocen lo que es la Idea de Justicia. 

La teoría de las ideas. Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina Idea, es  inmaterial, eterna e inmutable. Constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible o visible, constituida por cosas o fenómenos, y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción). Según la doctrina platónica de la mimesis, la realidad sensible no es más que una copia de la realidad inteligible. Las cosas o fenómenos existen o son porque imitan participan de las Ideas. La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o fenómenos, hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente sean, sino que más bien tienen un ser relativo. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o "episteme", mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o "doxa".

El dualismo sensible/inteligible. Una de las primeras consecuencias que se ha extraído de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas es el dualismo o "separación ontológica" entre la realidad o mundo inteligible ("kósmos noetós") y la realidad sensible o mundo visible ("kósmos horatós"). Dualismo ontológico que genera a su vez un dualismo epistemológico entre la razón o facultad de conocimiento de la verdadera realidad y los sentidos o facultad que nos permite captar el mundo sensible.

Lo inteligible. Las ideas o formas. Las Ideas representan las "esencias" de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o "esencias" subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales. Y sin embargo Platón insiste en que son entidades que tienen una existencia real e independiente tanto del sujeto que las piensa como del objeto del que son esencia, dotándolas así de un carácter trascendente. Además, las Ideas son el modelo o el arquetipo de las cosas, tal y como Platón describe en el Timeo: el demiurgo construyó el mundo a partir de una materia informe tomando como modelo las ideas.

Lo sensible. Por su parte la realidad sensible se caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la generación y a la corrupción. Aunque su grado de realidad no pueda compararse al de las Ideas ha de tener alguna consistencia, y no puede ser asimilado simplemente a la nada.  Así, el mundo sensible o fenoménico tiene un ser relativo: no se puede identificar con la nada, pues algo es, y no se puede indentificar con las Ideas salvo en la medida en que participa de ellas. 

El dualismo razón sentidos y el conocimiento de las Ideas. La dicotomía razón-sentidos es el correlato epistemológico de la dicotomía ontológica mundo inteligible-mundo sensible; y, además, de la dicotomía antropológica que entiende al ser humano como la unión accidental de cuerpo y alma. Así, el cuerpo se encuentra vinculado al conocimiento sensible y el alma al conocimiento racional, precisamente, al que le compete el conocimiento de las Ideas. A la pregunta: ¿cómo conocemos las ideas?, Platón responde, en la alegoría de la línea, señalando distintosgrados de conocimiento y de realidad. El primer grado es la doxa o conocimiento sensible. Este se divide en eikasia o conocimiento de las imágenes de las cosas y pistis (creencia) o conocimiento de los fenómenos. Es el nivel más bajo de conocimiento. El verdadero conocimiento, racional, se denomina episteme, el cual se divide en dianoia o conocimiento de los entes matemáticos y noesis o conocimiento de las Ideas. En este tipo de conocimiento superior no interviene el cuerpo, sino el alma. La dianoia es discursiva, la noesis intuitiva. Ahora bien, el máximo grado de conocimiento consiste en la intuición de la Idea de Bien, fundamento epistemológico, ontológico, moral y estético de todo lo existente. 









Modelo de examen y criterios de evaluación

1.1. Modelo de examen

La evaluación del alumno se llevará a cabo mediante las siguientes cuestiones que obedecen a operaciones diferentes:

1. Resumen de un fragmento de uno de los textos del programa, indicando el tema o problema principal y el orden lógico en que aparecen las ideas: 2 puntos.

2. Desarrollo de una pregunta abierta temática sobre el pensamiento del autor del fragmento escogido para el resumen: 3 puntos.

3. Explicación de un par de nociones del listado (seleccionada de un bloque distinto al elegido en las preguntas 1 y 2): 2 puntos.

4. Contextualización del pensamiento del autor en el conjunto de su obra y en al menos uno de los siguientes marcos, la historia de la filosofía y/o en la época (2,5 puntos) (seleccionada de un bloque distinto a los elegidos en las anteriores cuestiones).

5. Dos preguntas semiabiertas (seleccionadas de los bloques elegidos en las cuestiones 3 y/o 4): 0,25 puntos cada una.

Criterios generales de evaluación

2.1. Resumen del fragmento

De forma concisa, sin superar un máximo de 15 líneas, el alumno efectuará las siguientes operaciones, aunque no es preciso seguir necesariamente el orden propuesto: en primer lugar, señalará el tema o problema principal específicamente planteado en el fragmento, recogiendo a continuación las ideas o tesis básicas que contiene y, por  último, aunque no es obligatorio que sea de forma separada, la relación entre las mismas. El tema o problema principal específicamente planteado puede a su vez remitirse al más amplio en que sea posible encuadrarlo. En las ideas o tesis básicas, conviene especificar si lo son del autor u objeciones a ideas o tesis de otros autores. En el caso de un texto narrativo es preciso recoger los sucesos narrados y los símbolos o metáforas presentes. Puntuación: hasta 0.5 puntos por la indicación del tema o problema; hasta 1.5 puntos por la exposición de las ideas o tesis básicas (sucesos narrados, símbolos o metáforas en su caso) y su relación.

2.2. Desarrollo de un tema

El alumno expondrá un tema que guarda relación, directa o indirecta, con el texto del autor seleccionado en el programa; por tanto, habrá de tener en cuenta lo que dicho texto dice o sugiere, pero no tendrá que limitarse al mismo. Tomará en consideración el pensamiento del autor, incluso el de otros autores, en la medida en que, por afinidad o por contraste, contribuya a una comprensión más clara del tema que desarrolla.

2.3. Explicación de dos nociones

El alumno explicará el significado de estas nociones (sean conceptos, símbolos o ideas) teniendo como referencia su uso en el texto en que se insertan. No se trata simplemente de definirlas; en la mayor parte de los casos, es posible asociarlas o contraponerlas entre sí para aclarar mejor su significado. Con el mismo fin, puede ser conveniente comparar éstas con otras nociones del autor o de otros autores.

2.4. Contextualización del pensamiento del autor en el conjunto de su obra y al menos en uno de los dos siguientes marcos: la historia de la filosofía y/o la época

En esta operación se trata, en primer lugar, de remitir el pensamiento del autor al conjunto de su obra (temas más característicos, evolución, etc.) y, en un segundo momento, al menos a uno de los dos siguientes marcos: la historia de la filosofía (escuela o movimiento en que cabe encuadrarlo, relación con otros autores, influencias, etc.) y/o a la época en que le tocó vivir (sociedad, cultura, ciencia, etc.).

Es importante que los datos e informaciones que el alumno maneja sean pertinentes para entender mejor el pensamiento del autor.

2.5. Pregunta/as semiabierta/s

Se trata de preguntas con respuesta correcta inequívoca y que exigen una construcción breve por parte del alumno. Se tomará como referencia el catálogo de nociones del presente programa.

3. Ponderación positiva

En la ponderación de la prueba se valorará positivamente:

3.1. La claridad, el rigor y la coherencia expositivas.
3.2. El manejo de conocimientos e informaciones pertinentes.
Se podrá ponderar positivamente hasta 0,5 puntos por cada uno de esos dos criterios. 6

4. Faltas de ortografía. Las faltas graves y no ocasionales de ortografía disminuirán la calificación global, de modo que cada falta grave lo hará en 0,25 puntos, hasta un máximo de 1 puntos.